jueves, 17 de septiembre de 2020

Perón habló sobre el golpe de estado

 Se cumplen 65 años del golpe de estado que derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón; en su libro “La fuerza es el derecho de las bestias” recordaría con todo detalle ese alzamiento. Se trata de una lectura siempre recomendable, por una cuestión de espacio aquí me limito a reproducir las respuestas que dio a la United Press dos semanas después del golpe.

Formuló declaraciones a la United Press el ex Presidente Perón

Declaraciones del 5 de octubre de 1955

Nueva York, 5 (UP). – En el servicio central de New York la United Press transmitió el texto íntegro de las declaraciones que el ex presidente argentino, general Juan Perón, hizo al gerente de la oficina de la Agencia en Paraguay, Germán Chávez.

El siguiente es el texto de las preguntas hechas por el corresponsal de la United Press, y las respuestas del general Perón.

P. ¿Puede, el señor general, dar una información sobre los sucesos políticomilitares argentinos, que culminaron con su renuncia a la presidencia de la Nación?

R. – Estallada la revolución, el día 18 de septiembre la escuadra sublevada amenazaba con el bombardeo de la ciudad de Buenos Aires y de la destilería de Eva Perón, después del bombardeo de la ciudad balnearia de Mar del Plata. Lo primero, de una monstruosidad semejante a la masacre de la Alianza; lo segundo, la destrucción de diez años de trabajo y la pérdida de cientos de millones de dólares. Con ese motivo, llamé al Ministro del Ejército, General Lucero, y le dije: “Estos bárbaros no sentirán escrúpulos en hacerlo, yo no deseo ser causa para un salvajismo semejante”. Inmediatamente me senté al escritorio y redacté la nota que es de conocimiento público y en la que sugería la necesidad de evitar la masacre de gente indefensa e inocente, y el desastre de la destrucción, ofreciendo, si era necesario, mi retiro del gobierno. Inmediatamente la remití al General Lucero quién la leyó por radio, como Comandante en Jefe de las fuerzas de represión, y la entregó a la publicidad.

El día 19, de acuerdo con el contenido de la nota, el Ministro Lucero formó una junta de generales, encargándole de discutir con los jefes rebeldes la forma de evitar un desastre. Esta junta de generales se reunió el mismo día 19 e interpretó que mi nota era una renuncia. Al enterarme de semejante cosa llamé a la residencia de los generales y les aclaré que tal nota no era una renuncia sino un ofrecimiento que ellos podrían usar en las tratativas. Le aclaré que si fuera renuncia estaría dirigida al Congreso de la Nación y no al Ejército ni al Pueblo, como asimismo, que el presidente constitucional lo era hasta tanto el Congreso no le aceptara la renuncia. La misión de la junta era sólo negociadora. Tratándose de un problema de fuerza, ninguno mejor que ellos para considerarlo, ya que, si se tratara de uno de opinión, lo resolvería yo en cinco minutos.

Llegados los generales al Comando de Ejército según he sabido después, tuvieron una reunión tumultuosa en la que la opinión de los débiles fue dominada por los que ya habían defeccionado. Esa misma madrugada, del 20 de septiembre, fue llamado mi Ayudante, Mayor Gustavo Renner, al comando, y allí el General Manni le comunicó en nombre de los demás que la junta habían aceptado la renuncia (que no había presentado) y que debía abandonar el país en ese momento. En otras palabras, los generales se habían pasado a los rebeldes y me imponían el destierro.

Las causas a que atribuye el estallido revolucionario

P. ¿A qué causas atribuye el estallido revolucionario? ¿Cree usted que influyó para ello el conflicto con la iglesia? ¿Y el contrato sobre la explotación petrolífera?

R. – Las causas son solamente políticas. El móvil, la reacción oligarcoclerical para entronizar al “conservadorismo” caduco. El medio, la fuerza movida por la ambición y el dinero. El contrato petrolífero, un pretexto de los que trabajan de ultranacionalistas “sui generis”.

P. ¿Estaba en gobierno del señor general en antecedentes de la conspiración dirigida por el General Lonardi y otros jefes militares? ¿Es exacto, que la marina de guerra, prácticamente, estuvo en actitud de rebeldía desde el 16 de junio último?

R. – El gobierno estaba en antecedentes desde hacía 3 años. El 28 de septiembre de 1951 y el 16 de junio de 1955 fueron dos brotes abortados. No quise aceptar fusilamientos y esto les envalentonó. Si la marina fue rebelde desde el 15 de junio, lo supo disimular muy bien, pues nada lo hacía entender así.

P. – El señor general en su carta renuncia del 19 de septiembre, decía que quería evitar pérdidas inestimables para la nación. ¿Con las fuerzas leales a su gobierno, podría haber prolongado la lucha? ¿Con probabilidades de éxito?

R. – Las probabilidades de éxito eran absolutas, pero para ello, hubiera sido necesario prolongar la lucha, matar mucha gente y destruir lo que tanto nos costó crear. Bastaría pensar lo que habría ocurrido si hubiéramos entregado las armas de nuestros arsenales a los obreros que estaban decididos a empuñarlas. Siempre evité el derramamiento de sangre por considerar este hecho como un salvajismo inútil y estéril entre hermanos. Los que llegan con sangre con sangre caen. Su victoria tiene siempre el sello imborrable de la ignominia, por eso los pueblos, tarde o temprano, terminan por abominarlos.

P. – Se ha publicado que la Alianza Nacionalista constituía una especie de fuerza de choque. ¿Qué hay de cierto en esto?

R. – La Alianza Nacionalista era un partido político como los demás, combativo y audaz; compuesto por hombres jóvenes, patriotas y decididos. Eso era todo. El odio hacia esa agrupación política no difiere del odio que esta gente ha demostrado por los demás. El espíritu criminal, cuando existe voluntad criminal, es más bien cuestión de ocasión para manifestarse. Por eso la masacre de la Alianza es producto de un estado de ánimo y de una ocasión.

No está en condiciones de ir a Europa. Quedará en el Paraguay

P. ¿Exactamente a las 8 del martes 20 buscó usted refugio en la embajada del Paraguay? ¿Es verdad que el señor general pasó la noche anterior y toda la madrugada del 20 en la residencia presidencial?

R. – Es exacto.

P. ¿Considera usted que en la actual situación política argentina el partido peronista podrá desarrollar sus actividades? ¿Cree usted que la CGT mantendrá su anterior estructura y organización? ¿Qué opina el señor general de la orientación futura de los sindicatos obreros?

R. – El partido peronista tiene a todos sus dirigentes presos, perseguidos o exiliados. En esta forma está proscripto. La masa sigue firme y difícilmente podrá nadie conmoverla.

P. ¿Qué planes tiene usted para el futuro? ¿Es verdad que proyecta ir a Europa, y radicarse temporalmente en España, Italia o Suiza? Si es así, ¿cuándo proyecta viajar a Europa?

R. – Permaneceré en el Paraguay, primero, porque amo profundamente a este pueblo humilde pero digno, compuesto de hombres libres y leales hasta el sacrificio. Segundo, porque entre mis honores insignes tengo el de ser ciudadano y General del Paraguay, y tercero, porque me gusta. A Europa no pienso ir porque no es necesario y porque no tengo dinero suficiente para hacer el turista en estos momentos, a pesar de la riqueza que me atribuyen mis detractores ocasionales.

Si volviera a actuar en política regresaría a la Argentina

P. – Lógicamente hay gran expectativa sobre sus futuras actividades, señor general. ¿Piensa usted permanecer al frente de la jefatura del partido peronista?

R. – Dicen que un día el Diablo andaba por la calle se descargó una tremenda tormenta. No encontrando nada abierto para guarecerse, se metió en la iglesia que tenía su puerta entornada y, dicen también, que mientras el Diablo estuvo en la iglesia se portó bien. Yo haré como el Diablo, mientras esté en el Paraguay honraré su noble hospitalidad. Si algún día se me ocurriera volver a la política me iría a mi país y allí actuaría. Hacer desde aquí lo que no fuera capaz de hacer allí no es noble ni es peronista. El partido peronista tiene grandes dirigentes y una juventud pujante y emprendedora ya sea entre sus hombres como entre sus mujeres. Han “desensillado hasta que aclare”. Tengo profunda fe en su destino y deseo que ellos actúen. Ya tienen mayoría de edad. Les dejé una doctrina, una mística y una organización. Ellos la emplearán a su hora. Hoy imperan la dictadura y la fuerza. No es nuestra hora. Cuando llegue la contienda de opinión, la fuerza bruta habrá muerto y allí será la ocasión de jugar la partida política. Si se nos niega el derecho de intervenir habrán perdido la batalla definitivamente. Si actuamos, ganaremos como siempre por el 70% de los votos.

P. – El gobierno provisional argentino ha hecho declaraciones diciendo que implantará un régimen de libertad y democracia. ¿Cree usted que todos los partidos políticos inclusive el peronista, podrán actuar libremente?

R. – La libertad y la democracia basada en los cañones y en las bombas no me ilusionan, lo mismo que las declaraciones del gobierno provisional. Yo ya conozco demasiado de estos gobiernos que no basan su poder en las urnas sino en las armas. La persecución despiadada y la difamación sistemática no abren buenas perspectivas a una pacificación. De modo que creo lo peor. Dios quiera que me equivoque. Ello sólo sería, si esta gente cambiara diametralmente, lo que dudo suceda.

P. – Cualquier manifestación del señor General, la United Press tendrá mucho gusto en difundir en más de 5.000 diarios y estaciones radiotelefónicas que en todo el mundo tiene el servicio de esta Agencia de noticias.

R. – Por lo que hemos podido escuchar, cuanto sostiene el gobierno de facto es falso por su base. No podrían justificar su revolución ante el Pueblo. Ya en sus declaraciones comienzan por confesar ingenuamente que harán lo que nosotros hemos hecho y respetarán nuestras conquistas sociales. Si son sinceros es un reconocimiento tácito, si no lo son, peor aún.

Nosotros representamos el Gobierno Constitucional elegido en los comicios más puros de la política argentina en toda su historia. Ellos son sólo los usurpadores del poder del Pueblo. Si llamaran a elecciones libre, como las que aseguramos nosotros, las volveríamos a ganar por el 70% de los votos. ¿Cómo entonces pueden ellos representar la opinión pública?

Esta revolución, como la de 1930, también septembrina, representa la lucha entre la clase parasitaria y la clase productora. La oligarquía puso el dinero, los curas la prédica y un sector de las fuerzas armadas, dominadas por la ambición de algunos jefes, pusieron las armas de la República. En el otro bando están los trabajadores, es decir el Pueblo que sufre y produce. Es su consecuencia una dictadura militar de corte oligarcoclerical y ya sabemos a dónde conduce esta clase de gobierno.

Que es una democracia y que enarbola banderas de libertad, sólo el gobierno uruguayo y a sus diarios y radios alquilados puede ocurrírsele semejante barbaridad.

Si la democracia se hiciera con revolucionarios para burlar la voluntad soberana del Pueblo, yo sería cualquier cosa menos democrático. El tiempo dará la respuesta a los insensatos que puedan aún creerlo. Conozco a la gente ambiciosa desde hace muchos años y yo he de equivocarme fácilmente en el diagnóstico.

Yo hubiera permanecido en Buenos Aires, si en mi país existiera la más mínima garantía, porque no tengo nada de qué acusarme, pero, frente a hombres que el 16 de junio intentaron asesinar al Presidente de la Nación mediante el bombardeo aéreo sorpresivo sobre la Casa de Gobierno, ya que fueron capaces de masacrar a cuatrocientas personas bombardeando e incendiando el edificio de la Alianza, donde había numerosas mujeres y niños, ¿qué podemos esperar los argentinos?

Desea aclarar el asunto, su testamento, donaciones

En presencia de la vil calumnia que ya comienza a hacerse presente, como de costumbre, desde Montevideo, deseo aclarar el asunto de mis bien para conocimiento extranjero, porque en mi Patria saben bien los argentinos cuales son.

Mis bienes son bien conocidos: mi sueldo de Presidente, durante mi primer período de gobierno, lo doné a la Fundación Eva Perón. Los sueldos del segundo período los devolví al Estado. Poseo una casa en Buenos Aires que pertenece a mi señora, construida antes de que yo fuera elegido por primera vez. Tengo también una quinta en el pueblo de San Vicente, que compré siendo coronel y antes de soñar siquiera que sería Presidente Constitucional de mi país. Poseo además los bienes, que por la testamentaría de mi señora me correspondes, y que consisten en los derechos de autor del libro “La razón de mi vida”, traducido y publicado en numerosos idiomas en todo el mundo y un legado que don Alberto Dodero hizo en su testamento a favor de Eva Perón. Además, los numerosos obsequios que el Pueblo y mis amigos me hicieron en cantidad que justifica mi reconocimiento sin límites. El que descubra otro bien, como ya lo he repetido antes, puede quedarse con él.

A mí no me interesó nunca el dinero ni el poder. Sólo el amor al Pueblo humilde, a quien serví con lealtad, me llevó a realizar cuanto hice. Con los bienes de mi señora, que, por derecho sucesorio me corresponden íntegramente, instituí la Fundación Evita, nueva entidad destinada a dar albergue a estudiantes pobres que debían estudiar en Buenos Aires. La mayor parte de los regalos que recibí, los destiné siempre a premios para pruebas deportivas de los muchachos pobres y de los estudiantes. Me complacería si el nuevo presidente de facto hiciera lo mismo, agregando que, en mi testamento, lego todos mis bienes a la Fundación Evita al servicio del Pueblo y de los pobres.

Durante diez años he trabajado sin descanso para el Pueblo y, si la historia pudiera repetirse, volvería a hacer lo mismo porque creo que la felicidad del pueblo bien vale el sacrificio de un ciudadano.

No piensa seguir la política. La situación cuando tomó el poder

Mi gran honor y mi gran satisfacción son el amor del pueblo humilde y el odio de los oligarcas y capitalistas de mala ley, como también de sus secuaces y personas que, por ambición y por dinero, se han puesto a su servicio.

Solo y a mis años, ya he aprendido el reducido valor de la demasía del dinero. Las investigaciones me tienen sin cuidado porque, sí se hacen bien, probarán mi absoluta honradez, y si se hacen mal serán viles calumnias como las que se lanzan hoy sin investigar nada. Yo estoy en paz con mi conciencia y no me perturbarán las inconciencias ajenas.

No pienso seguir en la política porque nunca me interesó hacer el filibustero o el malabarista y, para ser elegido presidente constitucional no hice política alguna. Me fueron a buscar, yo no busqué serlo. Ya he hecho por mi pueblo cuanto podía hacer. Recibí una colonia y les devuelvo una patria justa, libre y soberana. Para ello hube de enfrentar la infamia en todas sus formas, desde el imperialismo abierto hasta la esclavitud disimulada.

Cuando llegué al gobierno, en mi país había gente que ganaba veinte centavos por día y los peones diez y quince pesos por mes. Se asesinaba a mansalva en los ingenios azucareros y en los yerbales con regímenes de trabajo criminal. En un país que poseía 45 millones de vacas sus habitantes morían de debilidad constitucional. Era un país de toros gordos y de peones flacos.

La previsión social era poco menos que desconocida y jubilaciones insignificantes cubrían sólo a los empleados públicos y a los oficiales de las fuerzas armadas. Instituímos las jubilaciones para todos los que trabajan, incluso los patrones. Creamos las pensiones a la vejez y a la invalidez desterrando del país el triste espectáculo de la miseria en medio de la abundancia.

Legalizamos la existencia de la organización sindical declarada asociación ilícita por la justicia argentina y promovimos la formación de la Confederación General del Trabajo con seis millones de afiliados cotizantes.

Las construcciones realizadas; lo que ha dejado

Posibilitamos la educación y la instrucción absolutamente gratuita para todos los que quisieran estudiar, sin distinción de clase, credo y religión y sólo en ocho años construimos ocho mil escuelas de todos los tipos.

Grandes diques con sus usinas aumentaron el patrimonio del agro argentino y más de 35.000 obras públicas terminadas fue el esfuerzo solamente del primer plan quinquenal de gobierno, entre ellas el gasoducto de 1.800 kilómetros, el aeropuerto Pistarini, la refinería de petróleo de Eva Perón (que querían bombardear los rebeldes a pesar de costar 400.000.000 de dólares y diez años de trabajo), la explotación carbonífera de Río Turbio y su ferrocarril, más de veinte grandes usinas eléctricas, etc. etc.

Cuando llegué al gobierno ni los alfileres se hacían en el país. Los dejo fabricando camiones, tractores, automóviles, locomotoras, etc. Les dejo recuperados los ferrocarriles, los teléfonos, el gas, para que los vuelvan a vender otra vez. Les dejo una marina mercante, una flota aérea, etc. ¿A qué voy a seguir? Esto lo saben mejor que yo todos los argentinos.

Ahora espero que el Pueblo sepa defender lo conquistado contra la codicia de sus falsos libertadores. Esta será una prueba de fuego para el Pueblo Argentino y deseo que la pase solo y solo sepa defender su patrimonio contra los de afuera y contra los de adentro. Yo ya tengo bastante con estos diez años de duro trabajo, sinsabores, ingratitudes y sacrificios de todo orden. El Pueblo conoce a sus verdaderos enemigos. Si es tan tonto que se deja engañar y despojar, suya será la culpa y suyo será el castigo.

No se arrepiente de haber desistido luchar

He dedicado mi vida al País y al Pueblo. Tengo derecho a mi vejez. No deseo andar dando lástima como le sucede a algunos políticos argentinos octogenarios.

Preveo el destino de este gobierno de facto. El que llega con sangre, con sangre cae. Y esta gente no sólo ha ensangrentado sus manos, sino que terminará tiñendo con ella su conciencia.

Yo acostumbro a perdonar a mis enemigos y los perdono. Pero la historia y el Pueblo no perdona tan fácilmente, a ellos les encomiendo la justicia que siempre llega.

Yo no me arrepiento de haber desistido de una lucha que habría ensangrentado y destruido al país. Amo demasiado al Pueblo y hemos construido mucho en la Patria para no pensar en ambas cosas. Sólo los parásitos son capaces de matar y destruir lo que no son capaces de crear.

Al Gobierno y al Pueblo paraguayo mi gratitud por una conducta que ya le conocemos los que hemos penetrado la grandeza de su dignidad humilde frente a la soberbia de la insolencia.

En nombre del Pueblo humilde de mi Patria, la Argentina, que lucha todos los días por su grandeza, presento al Pueblo paraguayo mi desagravio por los actos insólitos presenciados durante mi asilo. Algún día el verdadero Pueblo argentino tendrá ocasión de reafirmarme.

martes, 15 de septiembre de 2020

Dos cartas del Che Guevara

Golpe de estado de 1955

Dos cartas del Che Guevara

En septiembre de 1955 el Che Guevara escribe un par de cartas en las que muestra su preocupación y angustia por lo ocurrido en Argentina. Aún no es el Che que entrará en la historia como uno de los personajes más importantes del siglo XX, pero ya ha comenzado a recorrer ese camino. Viene de Guatemala, donde ha sido testigo del derrocamiento de Jacobo Arbenz, comparte su vida con decenas de latinoamericanos comprometidos con las luchas sociales de su tiempo, se ha casado con la peruana Hilda Gadea, militante de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). Apenas dos meses antes ha tenido su primer encuentro con Fidel Castro: “recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche – en la madrugada – era yo uno de los futuros expedicionarios del Granma”.

Che era crítico del gobierno peronista, pero no mostró ningún regocijo por el derrocamiento de Perón, y en las cartas que se reproducen manifiesta su oposición a los “libertadores” y su preocupación por los tiempos venideros.

Las dos cartas fueron incluidas por su padre en el libro Aquí va un soldado de América, y las copias que aquí se reproducen fueron tomadas del sitio Centro de Estudios Che Guevara.

Carta a su amiga Tita Infante desde México (24 de septiembre de 1955).

Querida Tita:

Le escribo nuevamente angustiado por lo que pasa en la Argentina, esta vez doblemente angustiado, pues además de los muertos se ha sumado toda esa serie de acontecimientos que no auguran nada bueno para el país. Desde aquí no se puede decir nada en absoluto, pero el unánime júbilo de Estados Unidos y los católicos, sumado a las declaraciones de la nueva junta y el hecho de que todos eran militares, está dando una idea de lo que será esta nueva liberación. Con todo el respeto que me merece Arbenz (totalmente diferente a Perón desde el punto de vista ideológico), la caída del gobierno argentino sigue los pasos de Guatemala con una fidelidad extraña, y verá Ud. cómo la entrega total del país y la ruptura política y diplomática con las democracias populares será un corolario, conocido pero triste. Está mal, sin embargo, que yo me ponga a recitar opiniones políticas cuando lo que debe ser y lo que deseo es que Ud. me dé su opinión sobre todos los últimos acontecimientos y me relate bien las cosas. ¿Sería mucho pedir que me mandara un paquete con los diarios de los últimos días y primeros del nuevo régimen? Podría ser por barco, no me importa tanto el tiempo como tener una imagen de lo que fue eso.

Con respecto al fallido viaje a Europa, le diré que mi frase sí era gongoriana, y el señor de la carta era el Presidente del Consejo de Ministros de Polonia; yo pensaba ir al festival de la juventud, pero querían referencias mías de Argentina, sin embargo las cosas estaban en un estado tal que no me animé a llamarlas por su nombre, y creí que el amigo Isalí se avivaría. De todas maneras, aquello no tiene importancia, pues la Agencia Latina me largó pagando solo una parte de lo que debía y no me alcanzó para ir. De otras cosas, mi situación económica ha mejorado lo suficiente como para llenar mis necesidades más elementales, y mi situación científica es en general buena y tengo tres trabajos marchando lentamente hacia su fin que no creo sea antes de fin de año.

Espero recibir de Ud. buenas noticias en cuanto a su título y que esté mejorada de sus conflictos personales, no le mando la revista con el trabajito ya publicado porque no me dieron los números a mí, de todas maneras no vale la pena.

Reciba un abrazo de su amigo Ernesto y conteste pronto.

Carta a la madre desde México (24 de septiembre de 1955).

Querida vieja:

Esta vez mis temores se han cumplido, al parecer, y cayó tu odiado enemigo de tantos años; por aquí la reacción no se hizo esperar: todos los diarios del país y los despachos extranjeros anunciaban llenos de jubilo la caída del tenebroso dictador; los norteamericanos suspiraban aliviados por la suerte de 425 millones de dólares que ahora podrían sacar de la Argentina; el obispo de México se mostraba satisfecho de la caída de Perón, y toda la gente católica y de derecha que yo conocí en este país se mostraba también contenta; mis amigos y yo, no; todos seguimos con natural angustia la suerte del gobierno peronista y las amenazas de la flota de cañonear Buenos Aires. Perón cayó como cae la gente de su estirpe, sin la dignidad póstuma de Vargas, ni la denuncia enérgica de Arbenz que nombró con pelos y señales a los culpables de la agresión.

Aquí, la gente progresista ha definido el proceso argentino como “otro triunfo del dólar, la espada y la cruz”.

Yo sé que hoy estarás muy contenta, que respirarás aire de libertad [...].

Hace poco te señalaba en otra carta que los militares no entregan el poder a los civiles si estos no le garantizan el dominio de casta; hoy por hoy, sólo lo entregarán a un gobierno que surja del partido demócrata, o sea, de alguno de los recién fundados partidos socialcristianos, donde me imagino que estarás militando..., futuro diputado a la honorable cámara de Diputados donde tal vez se siente, con el correr del tiempo..., líder del partido argentinista, a fundarse. Vos podrás hablar en todos lados lo que te dé la gana con la absoluta impunidad que te garantizará el ser miembro de la clase en el poder, aunque espero por vos que seas la oveja negra del rebaño. Te confieso con toda sinceridad que la caída de Perón me amargó profundamente, no por él, por lo que significa para toda América, pues mal que te pese y a pesar de la claudicación forzosa de los últimos tiempos, Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte. Para mí, que viví las amargas horas de Guatemala, aquello fue un calco a distancia, y cuando vi que junto a las noticias leales (es raro llamarlas así) se escuchaba la voz de Córdoba, que teóricamente estaba ocupada, empecé a ver mal la situación, después todo sucedió exactamente igual: el presidente renunciaba, una junta empezaba a negociar pero desde la posición de resistencia; luego eso se acababa, subía un militar con su marinerito al lado, único dato agregado con respecto a Guatemala, y entonces el cardenal Copello hablaba al pueblo lleno de orgullo y calculando cómo iría su negocio bajo la nueva junta; los diarios del mundo entero -de este lado del mundo- lanzaron sus aullidos archiconocidos, la junta se negaba a darle pasaporte a Perón, pero anunciaba libertad para todo el mundo. Gente como vos creerá ver la aurora de un nuevo día; te aseguro que Frondizi ya no la ve, porque en el supuesto caso de que suban los radicales no será él quien lo haga, sino Yadarola, Santander o algún otro que sirva a los intereses yanquis y del clero, amén de los militares. Tal vez en el primer momento no verás la violencia porque se ejercerá en un círculo alejado del tuyo [...].

El Partido Comunista, con el tiempo, será puesto fuera de circulación, y tal vez llegue un día en que hasta papá sienta que se equivocó. Quién sabe que será mientras tanto de tu hijo andariego. Tal vez haya resuelto sentar sus reales en la tierra natal (única posible) o iniciar una jornada de verdadera lucha [...].

Tal vez alguna bala de esas tan profusas en el Caribe acaben con mi existencia (no es una baladronada, pero tampoco una posibilidad concreta, es que las balas caminan mucho en estos lares), tal vez, simplemente siga de vagabundo el tiempo necesario para acabar una preparación sólida y darme los gustos que me adjudiqué dentro del programa de mi vida, antes de dedicarla seriamente a perseguir mi ideal. Las cosas caminan con una rapidez tremenda y nadie puede predecir dónde ni por qué causa estará al año siguiente.

No sé si han recibido la noticia protocolar de mi casamiento y la llegada del heredero, por carta de Beatriz parece que no. Si no es así, te comunico la nueva oficialmente, para que la repartas entre la gente; me casé con Hilda Gadea y tendremos un hijo dentro de un tiempo. Recibí los diarios de Beatriz, me interesan mucho, quisiera una correspondencia de los de estos días y, sobre todo, semanalmente Nuestra Palabra.

Chau.

Un beso a toda la familia, Hilda los saluda.

martes, 1 de septiembre de 2020

Números macabros

 El domingo una querida amiga me hizo llegar la declaración de la IRDH (Iniciativa por el Resguardo de los Derechos Humanos covid-19 en CABA). Allí se decía:

“Los números que se conocieron los días 26 y 27 de agosto que superaron los 10.000 casos de personas contagiadas más el número diario de muertes y el aumento constante de personas que se internan en las Unidades de Cuidados Intensivos debe alertarnos sobre el camino que estamos recorriendo”

Coincidentemente en El Cohete a la Luna se publicó una nota del profesor Alberto Kornblihtt con el inquietante título de “Los muertos y la cuarentena”. Pero más inquietante eran los datos:

“El 27 de julio pasado la Argentina llegó a tener 3.000 muertos acumulados por Covid-19. Entonces le pregunté al doctor Jorge Aliaga, experto en números de la pandemia si los hay, cuándo había tenido la mitad, es decir 1.500 muertos, a lo que me respondió que había sido el 5 de julio. ¿Y la mitad de 1.500, es decir 750? El 11 de junio, respondió. ¿Y la mitad de 750, es decir 375? El 17 de mayo, me dijo. Si calculan los intervalos verán que corresponden a 24 días.”

Con esos datos el profesor Kornblihtt calculó que la nueva duplicación debía producirse el 21 de agosto, ese día se llegaría a 6.000 muertos. Pero se equivocó.

“El 18 de agosto, 3 días antes del 21, sobrepasamos los 6.000 muertos.”

La duplicación de muertes ya no se producía cada 24 días sino cada 21.

“Si no se toman medidas más estrictas y la duplicación de muertes acumuladas empieza a ocurrir cada 21 días, el 13 de septiembre habrá 12.000 muertos acumulados; el 5 de octubre, 24.000; el 27 de octubre, 48.000, el 18 de noviembre, 96.000; el 10 de diciembre, 182.000, y para Navidad unos 364.000 muertos acumulados…”

Otros números

Al tiempo que se multiplican los contagiados y los muertos por la pandemia, una manada de presuntos abanderados de la libertad de las personas se manifiesta en las calles contra todas las medidas destinadas a resguardarnos. Las convocatorias se presentan como espontáneas, se divulgan a través de las llamadas redes sociales, luego se las amplifica en los medios de difusión convencional. Una de las promotoras es una voluminosa predicadora religiosa que clama para que se libere al Sagrado impedido de curar a los enfermos. Otra, que supo ser una encumbrada funcionaria, aprovecha para darse un baño de popularidad aunque ahora no proponga que los asistentes concurran armados. Otros pretenden ser un poco más sutiles; pontifican sobre el cansancio social por la cuarentena más larga del mundo, la necesidad de flexibilizar las medidas sanitarias reabriendo comercios. Sensibilizado por estos reclamos el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Autoriza a bares y casas de comida para volver a funcionar.

Aunque resulte macabro es conveniente hacer algunas comparaciones. En el accidente ferroviario de Once (22.2.2012) murieron 52 personas. En el choque y posterior incendio del avión de LAPA en Aeroparque (31.8.1999) los fallecidos fueron 65. En el incendio de República Cromañón (30.12.2004) murieron 194 personas

Si las proyecciones del profesor Kornblihtt se cumplieran (y el gobierno de Rodríguez Larreta hace su aporte en esa dirección), el 13 de septiembre los fallecidos por coronavirus llegarían a 12.000, estaríamos hablando de 6.000 en 21 días, algo menos de 300 muertos diarios. Aunque resulte horroroso hay que decir que casi sería como acumular un accidente de Once, un avión de LAPA y un incendio de Cromañón en cada jornada.

sábado, 29 de agosto de 2020

Notas publicadas en el cuatrimestre Mayo-agosto

Recordando al TYSAE


El mayo argentino

1. Introducción

El 1º de mayo en Mataderos y en el interior del país

2. Del Noreste a Córdoba, pasando por Tucumán

La muerte se hace presente en Corrientes

3. El asesinato de Adolfo Bello

El Rosariazo

4. Rosario, zona de emergencia militar

Los Consejos de guerra.

5. Protestas en todo el país

6. La detención de Ongaro

Una fiesta patria muy particular

7. Tucumán y la protesta estudiantil

“Me gustan los estudiantes”

8. Extraños en la noche

“Salió la nueva ley”

9. El Cordobazo

10. La huelga general

El largo mayo del ‘69


Dos finales en junio

El bombardeo a Plaza de Mayo

Sobre vuelos y revuelos

Sobre vuelos y revuelos (2)


Sobre populismo y antipopulistas

1. Introducción

Las malas palabras

2. El peligro populista

3. El discurso antipopulista

4. La manipulación

5. Cuál es el problema

6. Haya de la Torre

7. La manipulación de la opinión pública

8. El verdadero problema

9. Fragmentos


Reencuentro

Cristina, Fidel y la deuda

Encuentro en La Habana

La gracia de Evita

En el bicentenario de Engels


Los caníbales

1. Introducción

Los caníbales de Maarat

2. Los caníbales llegan a América

3. La construcción del caníbal americano

4. Los caníbales hablan de los caníbales

5. El continente canibalizado


Grimal y Pedraza: historias divergentes

La huelga de los Telefónicos en 1957

jueves, 27 de agosto de 2020

La huelga de los Telefónicos en 1957

 Este 27 de agosto se cumple un nuevo aniversario del comienzo del conflicto más importante en la historia del gremio telefónico. Cuando yo ingresé a la Empresa Nacional de Telecomunicaciones en 1960 escuchaba a los “viejos” hablar sobre la huelga del ’57 como si se refiriesen a una verdadera epopeya. Tal vez mi apreciación estuviese magnificada porque era un menor de edad sin experiencia sindical, pero todos parecían haber participado de aquel conflicto y conservar un recuerdo muy vivo. Nadie criticaba esa lucha, decir “yo hice la huelga” parecía como dar un santo y seña de pertenencia. No era extraño que esa reivindicación se hiciera entre los trabajadores de Plantel (los que podríamos considerar los sectores más proletarios y combativos), pero también escuché la misma afirmación en boca de operadoras de Tráfico y de empleados administrativos, entre trabajadores de Comercial, Abastecimiento, Personal, Escuela técnica, Ingeniería, etc.

La huelga que los trabajadores telefónicos llevaron adelante durante el año 1957 fue una de las medidas de fuerza más importante contra la política económica y social de la dictadura encabezada por el general Aramburu. El conflicto comenzó el martes 27 de agosto, reclamando aumento de sueldo y el levantamiento de sanciones a unos 400 trabajadores cesanteados, trasladados, retrogradados o suspendidos por razones políticas. La reclamación se inició con paros de una hora por turno en todas las dependencias telefónicas del país, y fue incrementándose en su extensión horaria a medida que pasaron los días. Con breves interrupciones para negociar y posteriores reinicios de las medidas, esta parte del enfrentamiento se extendió hasta el 17 de septiembre. Pero el endurecimiento de la posición gubernamental, las masivas detenciones de trabajadores telefónicos y la ilegalización de la organización sindical determinaron que se declarara la huelga a partir del día 18 de septiembre.

De los 72 días que duró aquel conflicto más de 50 fueron de huelga. La medida tuvo alcance nacional, abarcó a todas las seccionales y delegaciones que por entonces conformaban la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos, contó con la adhesión solidaria de las distintas organizaciones sindicales que constituían el movimiento obrero argentino, y consiguió que una delegación conjunta de los dos agrupamientos en que acababa de dividirse el Congreso de la CGT -Las 62 Organizaciones y los 32 Gremios Democráticos- entrevistara al general Aramburu reclamando una solución para los trabajadores telefónicos.

Sin embargo la historiografía del movimiento obrero ha sido avara con ese conflicto. A pesar de su incuestionable importancia las referencias a la Huelga del ’57 son prácticamente inexistentes. Esto siempre llamó mi atención, supuse que el silencio no tenía que ver con el resultado de esa lucha. Mi impresión era que la huelga telefónica de 1957 fue condenada al ostracismo porque no había interesados en reivindicarla. Su conducción no había sido peronista, y la historiografía de los “resistentes” no tenía un lugar para ella. Aquella conducción de FOETRA tampoco era visceralmente antiperonista, por eso los “sindicalistas democráticos” no se molestaron en incorporarla al Panteón del movimiento obrero.

Me parecía que los telefónicos teníamos una deuda con quienes habían desarrollado aquella lucha, y a mediados de los ‘80 empecé a trabajar en la recopilación de testimonios y documentos. Para entonces habían pasado casi 30 años y algunos de los participantes ya no estaban, otros, como Pedro Valente, tenían la salud muy deteriorada y les resultaba difícil hablar. A pesar de eso pude entrevistarme con varios de los protagonistas: Diego Pérez, Pascual Masitelli, Héctor Mango, Raúl Aragón, Juan Carlos Picone, Manuel Gómez, Juan Carlos Romero. Éste último puso a mi disposición su archivo personal que resultó una invalorable fuente de información.

Por entonces todavía existía la Biblioteca de ENTel, aunque su acerbo era fundamentalmente técnico y administrativo guardaba las Memorias empresarias y allí se podían rescatar datos del período. En el archivo de FOETRA pude acceder a las actas del Quinto y Sexto Congreso que tenían una particularidad muy especial; las anotaciones originales se habían tomado taquigráficamente, por eso las actas contenían una cantidad de datos totalmente infrecuentes. El Quinto Congreso de la Federación fue el de la normalización tras la intervención dictatorial, el Sexto Congreso fue el que decidió el comienzo del conflicto de 1957.

Mi trabajo fue totalmente unipersonal, no tenía obligación más que conmigo mismo y con la historia de los telefónicos. Tampoco contaba con ningún apoyo institucional, fue lo que clásicamente llamamos un trabajo a pulmón. Hago esta aclaración para que se entienda por qué tardé tantos años en completar la tarea. Después los borradores quedaron guardados esperando una oportunidad para darlos a conocer, podrían haberse perdido para siempre si hace tres años no hubiese decidido usar este blog para empezar a publicarlos.

Antecedentes del conflicto

Tras el golpe de estado de 1955 las organizaciones sindicales fueron intervenidas, en el caso de FOETRA el interventor fue un militar y el sindicato Buenos Aires tuvo un interventor civil. En marzo del año siguiente se designaron representantes sectoriales para preparar un anteproyecto de convenio, en muchos casos esos representantes fueron elegidos por los propios trabajadores. En abril de 1956 se presentó la propuesta de Convenio-escalafón, el proyecto fue cajoneado durante más de un mes hasta que la presión obrera obligó a que comenzara la negociación. Aunque el interventor en la Empresa y el interventor en el sindicato tenían el mismo origen –ambos habían sido designados por los golpistas- los que representaron a los trabajadores fueron presionados por éstos. La disputa creció en intensidad, llegaron a producirse medidas de fuerza, finalmente el Ministerio de Trabajo debió laudar entre las dos partes. Fue un proceso de enorme riqueza, no hubo linealidad entre representación empresaria, Ministerio e intervención sindical; incluso las diferencias de matices entre las intervenciones de FOETRA y del Sindicato abrieron espacios para que los trabajadores pudieran hacerse oír.

La arbitrariedad dictatorial podía parecer monolítica, pero generó un malestar que afloraría al año siguiente tras la llamada normalización sindical. Las elecciones escalonadas posibilitaron la designación de direcciones en los sindicatos, fueron comicios con proscripciones que prepararon el camino para el Congreso normalizador en FOETRA. Después volvería a replantearse el reclamo de aumento salarial, y ante la indiferencia empresaria se llamaría a un Congreso extraordinario.


El 8 de julio de 1957 el Secretariado Nacional de FOETRA se dirigió a la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, a la Compañía Argentina de Teléfonos y a Siemens Argentina solicitando un aumento de emergencia de $ 700 para todo el personal “teniendo en cuenta el incesante aumento del costo de vida, los bajos salarios percibidos y la congelación, por el término de un año, de los mismos”.

Ante las dilaciones y evasivas se decidió convocar a un Congreso extraordinario; fue ese sexto Congreso el que resolvió intimar a las empresas el 13 de agosto. La resolución Nº 8 expresaba que el decreto 824/57, y su reglamentario, el 825/57 del mes de enero, era una medida arbitraria del poder estatal que violaba el derecho de la clase trabajadora a tener un nivel de vida digno; que la pretensión de contener la inflación congelando por un año más los salarios era una medida capitalista, ya que no se congelaban los precios ni los gastos excesivos el propio Estado; por eso el Congreso resolvió desconocer los decretos congelatorios, continuar la lucha por un salario acorde al costo de vida y actuar en forma solidaria con el movimiento obrero para conseguir la derogación de esas disposiciones gubernamentales.

Otra resolución del mismo día, la Nº 12, emplazó a la ENTel y las empresas privadas para reincorporar a los casi 400 cesantes por razones políticas, y que se anularan las separaciones del cargo, los traslados y otras sanciones.

Al no haber respuestas el Secretariado Nacional remitió el siguiente telegrama a las empresas:

“Cumplido el plazo fijado por el sexto congreso intimamos a conceder aumento de emergencia y dar solución a la situación del personal sancionado arbitrariamente, antes de las 0 hora del día martes 27 de agosto. Comunicamos paros progresivos en hora inmediata al vencimiento del plazo señalado. Colaciónese”.

Así se llegó al comienzo del que sería el conflicto de mayor importancia en la historia del gremio telefónico.

martes, 25 de agosto de 2020

Los caníbales (5)

El continente canibalizado


“En esta Isla del Sol, donde hace mil años atrás se inauguró el tiempo del sol, nacieron Manco Kapac y Mama Ocllo para fundar el Tahuantinsuyo. Por eso, esta isla es la isla fundadora del tiempo y de la historia de los hijos del sol. Pero llegó, luego, la oscuridad con los invasores extranjeros. Alentados por la codicia llegaron hasta nuestro continente Abya Yala para someter a las naciones indígenas. Fue el tiempo de la oscuridad, del dolor y de la tristeza, un tiempo que para los hijos del Willka fue del no tiempo”.

Evo Morales; Manifiesto de la Isla del Sol.

21 de diciembre de 2012, día del Solsticio de Verano,

inicio del tiempo del Pachakuti.


A medida que los europeos se desplazaban por el continente, los caníbales iban con ellos como una sombra. Porque al igual que las sombras dependían de quienes los proyectaban, de quienes los habían creado. En las islas antillanas y en el sur del Mar Caribe, en el istmo central o en el este donde crecía el palo Brasil, en tierras del Incario o entre tehuelches y mapuches, junto con los invasores aparecían los caníbales que ellos habían inventado. Los verdaderos caníbales, los herederos de los cruzados, imaginaban a sus sombras como insaciables devoradores de hombres. Los conquistadores eran prisioneros de sus propias fantasías, por eso con ellos, en lugar de llegar la luz de la razón llegaba el oscurantismo y la muerte.

Los caníbales que habían creado al desembarcar, además de ser una proyección de ellos mismos, eran su sustento, sin ellos no les era posible la existencia (34). Necesitaban esclavizarlos, extraerles todos los jugos vitales, y eso ocurría rápido, demasiado rápido. Los indígenas ya no eran enviados a Europa, había que emplearlos en el propio territorio para hacer las labores extractivas, para trabajar en los campos y en las minas, para construir las casas y las fortificaciones. Si de canibalismo hablamos, si podemos referirnos a un continente canibalizado, ese continente es el nuestro. Los invasores extranjeros de los que se habla en el Manifiesto de la Isla del Sol son los que produjeron el genocidio más grande de la historia de la humanidad.

Los historiadores discuten sobre el número de muertos, pero tal vez no se pueda numerarlos. Habría un muerto único multiplicándose por millones, uno sólo que iría de norte a sur y de este a oeste cubriendo todo el continente. Eso es el genocidio, una muerte única extendiéndose como una maldición o una enfermedad. Si los asesinados fueron más de 100 millones como dicen algunos, o si fueron menos de 40 millones como dicen otros, eso ya es estadística. Tal vez para contemplar tanto horror lo mejor sea hacerlo desde una monumental obra poético-musical. Taki Ongoy comienza describiendo el tiempo feliz de los pueblos originarios, cuando sus dioses velaban por ellos. “Pero ese tiempo acabó, desde que ellos llegaron con su odio pestilente y su nuevo dios y sus horrorosos perros cazadores, sus sanguinarios perros de guerra de ojos extrañamente amarillos, sus perros asesinos”. Y agrega:

“Nada quedó en pie, todo lo arrasaron, lo quemaron, lo aplastaron, lo torturaron, lo mataron. Cincuenta y seis millones de hermanos indios esperan desde su oscura muerte, desde su espantoso genocidio, que la pequeña luz que aún arde como ejemplo de lo que fueron algunas de las grandes culturas del mundo, se propague y arda en una llama enorme y alumbre por fin nuestra verdadera identidad, y de ser así que se sepa la verdad, la terrible verdad de cómo mataron y esclavizaron a un continente entero para saquear la plata y el oro y la tierra.” (35)

Aquel fue el canibalismo en su expresión más alta, una criminal voracidad volcada sobre todos los pueblos que habitaban estas tierras. Quienes tratan de cuantificar tanto horror sostienen que en el término de 130 años territorios enteros quedaron totalmente despoblados, y que en el conjunto del continente sus habitantes desaparecieron en un 95 por ciento. Era imposible pedir piedad a quienes sólo tenían interés en el enriquecimiento rápido, porque a la codicia desbocada no se le puede reclamar sensibilidad y tampoco racionalidad. Al saqueador colonial no le importó si la inhumana explotación de los indígenas provocaría que se quedara sin mano de obra esclava: nunca se esté seguro de que un explotador es capaz de razonar más allá de su lucro inmediato. Lo más probable es que sólo piense en apoderarse de cuanto tenga a mano, atento únicamente a que nadie se le adelante en la rapiña.

El esclavo local empezó a ser complementado rápidamente con el esclavo importado. África se transformó en el nuevo proveedor de mano de obra esclava, y así como antes se había canibalizado nuestro continente, empezó a hacerse lo mismo con el continente que estaba cruzando el Atlántico. Los portugueses que tenían intereses en uno y otro lado del océano fueron los primeros en organizar la cacería humana, pero holandeses, franceses e ingleses se sumarían al comercio con caníbal entusiasmo.

Se incentivaron las disensiones y enfrentamientos entre distintos pueblos. Provocar guerras se convirtió en un negocio brillante, por un lado servía para que los fabricantes de armas de fuego vendieran su novedosa producción a los bandos contendientes, y por otro lado se aseguraba una continua provisión de prisioneros para alimentar el comercio de esclavos. Antiguas diferencias fueron exacerbadas, la caza de hombres pronto pasó a ser el principal objetivo de los combates, la guerra entre pueblos del litoral marítimo y los del interior se volvió endémica.

“… A partir del Siglo XVI los reinos de Benín, Congo y Angola en Africa Occidental, tal como el Imperio Mutapa en Africa Oriental, se desmoronaron. (…) En los siglos XVII, XVIII y XIX, en las selvas del Golfo de Guinea y en el valle del río Zambeze se desarrollaron estados militares con base en el comercio de esclavos”. (36)

Si las guerras floridas centroamericanas existieron realmente, si los combates entre distintos pueblos de la “Francia antártica” se produjeron alguna vez, es seguro que no provocaron ni el número de prisioneros ni la cantidad de muerte y destrucción que resultaron de las guerras inducidas por los esclavistas europeos en Africa. El canibalismo atribuido a los habitantes de América parece un inocente juego de infantes frente al canibalismo social perpetrado por los colonialistas. En una memorable intervención en la Conferencia Mundial contra el Racismo celebrada en Durban en 2001, decía Fidel Castro:

“Lo real e irrebatible es que decenas de millones de africanos fueron capturados, vendidos como mercancía y enviados al otro lado del Atlántico para trabajar como esclavos, y que 70 millones de aborígenes indios murieron en el hemisferio occidental como consecuencia de la conquista y la colonización europeas”. (37)

En el holocausto americano fueron sacrificados indios y negros, pero también mulatos, mestizos, pardos y todo otro postergado y discriminado por el invasor colonial. No es raro que en todos ellos fuera tomando forma la idea del caníbal, pero de un caníbal distinto al de la fábula de los dominadores. Un par de ejemplos interesantes nos los proporciona Gabriel Cocimano:

“Según las tradiciones orales, "de la época colonial de la Villa Imperial de Potosí procede el cuento del k'arisiri (saca-manteca), un personaje con apariencia de fraile que deambulaba en las afueras de los caseríos, extrayendo la grasa de los indígenas errantes, para luego usarla en la elaboración de velas, ungüentos y curas maravillosas”. (…) Del mismo modo se narran las historias peruanas del pistaco -del quechua: pista, matador, personaje mítico conocido también como nakaq (el degollador), cuyo origen se remonta a la colonia- según las cuales los ladinos raptaban indios y extraían grasa de sus cuerpos, algunas veces para elaborar medicinas, otras para engrasar armas, trapiches azucareros o maquinarias”. (38)

Podrá decirse que se trataba de simples fantasías, creencias supersticiosas de individuos ingenuos, pero seguramente los sectores populares donde arraigaron estas leyendas tenían motivos muy sólidos para creer en ellas. Venían de una experiencia histórica en la que el caníbal no era un sanguinario aborigen americano o africano, sino el expoliador colonial. En el cuento del k'arisiri podemos imaginar la desconfianza del indígena hacia el fraile, ese religioso que estaba al lado del torturador y el verdugo, que predicaba “Tomad y comed, este es mi cuerpo”, al mismo tiempo que perseguía presuntos caníbales entre los indios. No parece casual que el saca-manteca tuviera el aspecto de un sacerdote, seguramente no serían muchos los religiosos que inspirasen confianza a los esclavizados y desposeídos, a los que habían sido privados de todo, y que podían perder su último recurso, su propio cuerpo a manos del mítico personaje. Esas creencias se prolongarían mucho más allá en el tiempo, perdurarían en la canción popular, como en un tema de autor anónimo recopilado por Atahualpa Yupanqui (39):


“si negro no se duerme,

Viene el diablo blanco

Y, zas, le come la patita…”


Volviendo al texto de Cocimano, “… el cuerpo aparece como objeto directo de la explotación, expuesto a ser sometido a canibalismo para obtener energía, sangre u órganos trasplantables”. Si hablamos de canibalismo, el robo de órganos no es un tema menor. En el imaginario de los pueblos americanos había quedado la convicción de que los opresores coloniales mutilaban el cuerpo de sus víctimas, mientras que ciertas leyendas urbanas contemporáneas hablan de secuestros en los que las víctimas sufren extracciones de órganos. En una investigación realizada por Scheper-Hughes en una comunidad de Pernambuco, se mostró que en las favelas y barrios pobres de la ciudad se difundieron rumores sobre robos de cuerpos.

“Según los pobladores de esa comunidad, el circuito de cambio de órganos va de los cuerpos de los jóvenes, los pobres y los hermosos a los de los viejos, los ricos y feos, y de los brasileños en el Sur a los norteamericanos, alemanes y japoneses del Norte". (40)

Entre las creencias del período colonial y las contemporáneas median casi tres siglos, pero tienen un denominador común: el cuerpo de la víctima pobre es canibalizado por el poderoso rico. Lo malo es que no se trata de una superstición ingenua, porque el robo de órganos es una realidad muy concreta en nuestros días. La profesora Nancy Scheper-Hughes, la investigadora mencionada por Cocimano, es cofundadora y directora de Organs Watch, el organismo que realizó el estudio de campo sobre los rumores de secuestro de cadáveres y robo de órganos en los barrios carenciados de Brasil a mediados de los años 80. En un trabajo más reciente, "Biopiratería y búsqueda global de órganos humanos", Scheper-Hughes señaló que "médicos estadounidenses o japoneses que trabajan para grandes hospitales del exterior secuestraron cuerpos" y de éstos extrajeron las partes que querían, especialmente ojos, riñones, corazones e hígados. (41)

Ciertamente los mitos y creencias populares no nacen en el vacío histórico ni desgajados de la realidad. Sin embargo para ciertos respetables integrantes del mundo académico la creencia en el k'arisiri o el pistaco será una superstición o fantasía de sectores populares ignorantes, mientras la creencia en el caníbal construido por la maquinaria colonial será aceptada como una verdad revelada. Tal vez la comparación con lo que peyorativamente se denomina leyenda urbana y el correlato con la realidad que mostramos más arriba ayude a iniciar un replanteo del tema.

Conclusión

Hay una línea de continuidad entre aquellos caníbales que avanzaban por los polvorientos caminos de medio oriente para ir a poner cerco a la ciudad siria de Maarat, y los que hoy se lanzan sobre poblaciones de todo el mundo para robarles sus recursos económicos, destruir sus sociedades y, a su modo, también devorar sus cuerpos. Conceptualmente son los mismos caníbales que perseguían brujas y hechiceros en la Europa medieval, los que cruzaron el Atlántico para invadir estas tierras, someter y exterminar a los pobladores originarios, los que arrancaron de África a millones de sus hijos para convertirlos en esclavos y esparcirlos por el mundo, los que se abalanzaron sobre Asia con voracidad colonialista. En cada momento crearon leyendas autojustificatorias, la de la misión evangelizadora, la de la marcha llevando la civilización, la de rescatar de la bestialidad y la antropofagia a los pueblos atrasados. En distintos períodos contaron con intelectuales y divulgadores que dieron forma a esos argumentos, los Ginés de Sepúlveda que defenderían el exterminio de los indígenas americanos, los Renan que aspiraban no a la igualdad sino a la dominación, los Kipling hablando de civilizar naciones tumultuosas y salvajes con poblaciones Mitad demonios y mitad niños.

La autoapología debía ser complementada con la denigración de las víctimas. Por eso las leyendas inventadas para referirse a los colonizados estuvieron cargadas con las mayores descalificaciones. Así las atrocidades, el saqueo y el exterminio pudieron realizarse a la luz del día, los poderosos se sentían justificados, y hasta los sometidos se resignaban por algo que parecía ser un dictamen inapelable. Los caníbales crearon a los caníbales, primero fue un equívoco, después fue oportunismo, al final pareció que habían existido desde siempre. La leyenda dejó de ser leyenda para cobrar vida, y así como en un principio los personajes irreales habían saltado de isla en isla, de éstas a tierra firme, y en ella marchar al lado de los conquistadores por todo el continente, después cruzaron los océanos y se replicaron en África, en Australia, en las islas del Pacífico.

Lo ficticio o excepcional fue tomado como realmente existente, lo ideal fue transpuesto al mundo material. Si hacía falta una confirmación de que la mentira mil veces reiterada puede convertirse en verdad, eso ocurrió con los caníbales surgidos de la imaginación colonial. El engendro adquirió una peligrosa consistencia, no porque efectivamente se materializara sino porque su existencia fue dada por cierta. Para romper con el encantamiento habría sido necesario reducir la ficción a su dimensión verdadera, pero para eso, al mismo tiempo que se libraba una heroica resistencia, hubiera sido necesario llevar adelante una batalla de ideas. Seguramente los caribes, los tupinambáes, los aztecas, los incas y tantos otros merecen una reivindicación histórica, que su indómita rebeldía frente al invasor no siga siendo manchada por la leyenda negra urdida por el colonialista.


Javier Nieva

Agosto de 2014


Notas

(34) En su monumental obra, “Caliban”, Fernández Retamar comenta que el personaje creado por Shakespeare para La tempestad es un esclavo salvaje y deforme presentado como un animal, al que se le ha robado la tierra, se lo ha esclavizado para vivir de su trabajo y, llegado el caso, exterminarlo. Pero, para esto último, habría que contar con un sustituto que realizara las duras faenas. Por eso “Próspero advierte a su hija Miranda que no podrían pasarse sin Caliban: «De él no podemos prescindir. Nos hace el fuego,/ Sale a buscarnos leña, y nos sirve/ A nuestro beneficio».” Fernández Retamar; “Caliban”, Op. cit. P. 26.

(35) Heredia, Víctor; Taki Ongoy, Relato introductorio leído por Jorge Fandermole, Argentina, 1986. Cotejado el 31.7.2014 en:

http://www.youtube.com/watch?v=HzQ9-WMUpcU

(36) Barticevic Sapunar, Marco Antonio; “Historia de la esclavitud: América conquistada, Africa esclavizada”, p. 7, Tomado de Vetas Digital. Cotejado el 31.7.2014 en:

http://vetasdigital.blogspot.com

(37) Discurso pronunciado por el Dr. Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en la Sesión Plenaria de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, Durban, Sudáfrica, 1 de septiembre de 2001. Cotejado el 31.7.2014 en:

http://www.un.org/WCAR/statements/0109cubaS.htm

(38) Cocimano, Gabriel; “El canibalismo como alegoría de la relación Occidente-Latinoamérica”, Op. cit.

(39) Durante mucho tiempo se atribuyó a Atahualpa Yupanqui la autoría de “Duerme negrito”, pero él aclararía que no le correspondía ese mérito, sino que había escuchado la canción cantada por una mujer de color en una imprecisa región de la frontera entre Colombia y Venezuela. Cotejado el 31.7.2014 en:

http://coro-andorra.blogspot.com.ar/2010/03/historia-de-la-cancion-duerme-negrito.html

(40) Cocimano, Gabriel; “El canibalismo como alegoría de la relación Occidente-Latinoamérica”, Op. cit.

(41) Los modernos caníbales aparecen como ingeniosos empresarios comerciando órganos humanos de un punto a otro del globo obteniendo fabulosas ganancias. Organs Watch descubrió que huesos e injertos de piel fueron vendidos y procesados por firmas privadas de biotecnología en Estados Unidos; que en Sudáfrica, válvulas de corazón humanas fueron robadas de los cuerpos de negros pobres en depósitos de cadáveres de la policía y embarcados a centros médicos en Alemania y Austria.

Scheper-Hughes integró el panel sobre Ética, acceso y seguridad en trasplantes de tejidos y órganos en una reunión de la Organización Mundial de la Salud celebrada en 2003. Allí fue testigo de la defensa que hizo el funcionario de un banco privado de ojos para liberalizar la comercialización de tejidos desde los países pobres. Su objetivo era facilitar “la compraventa internacional de órganos que no son usados en su país de origen y que podrían ser transportados mediante acuerdos informales al mundo industrializado, donde existe gran demanda para cirugías ortopédicas y otras que requieren alta tecnología”.

“El comercio ilegal de órganos para trasplantes, negocio multimillonario"; La Jornada, México, miércoles 3 de mayo de 2006. Cotejado el 31.7.2014 en:

http://www.jornada.unam.mx/2006/05/03/index.php?section=ciencias&article=a02n1cie

La franqueza del empresario mencionado por Scheper-Hughes raya en el cinismo, pero en época más cercana el presidente de la farmacéutica Grifols, Víctor Grifols, instó a España a “espabilarse y a permitir pagar las donaciones de plasma (…) Grifols pagaría por las donaciones unos 70 euros semanales”, lo que sumado al subsidio por desempleo es "una forma de vivir".

“Una farmacéutica plantea pagar 70 euros semanales a los parados que donen sangre”, Diario Público (versión digital), España, 17.4.2012. Cotejado el 31.7.2014 en:

http://www.publico.es/espana/429868/una-farmaceutica-plantea-pagar-70-euros-semanales-a-los-parados-que-donen-sangre

Pero el caso más estremecedor es el de varios centenares de servios, gitanos y albaneses capturados entre 1998 y 1999 en Kosovo. Permanecieron presos en pequeños centros de detención hasta que aparecían clientes que necesitaban ser trasplantados. En ese momento eran asesinados y despojados de sus órganos. “Ese tráfico estaba conducido por el “grupo de Drenica”, un pequeño núcleo de combatientes del ELK agrupados alrededor de dos figuras clave: Hashim Thaçi, actual Primer Ministro de Kosovo, y Shaip Muja, entonces responsable de la brigada médica del ELK y actualmente asesor de Salud del mismo Hashim Thaçi”.

Dérens, Jean-Arnault; “Tráfico de órganos en Kosovo”, Periódico digital Rebelión, 23.1.2011. Cotejado el 31.7.2014 en:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=120883